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Excusas: son autoengaños, aprende a eliminarlas

Para comenzar este artículo quiero presentarles este proverbio árabe que dice lo siguiente “Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa”, esta frase llega como anillo al dedo para empezar este tema.

Nosotros los seres humanos cuando queremos hacer algo y nos sentimos realmente motivados, lo hacemos con mucha energía, vamos siempre con nuestra mejor intención y disposición

Sin embargo en algún momento en el camino la energía disminuye y nos empezamos a desviar o inclusive llegamos a detenernos completamente, y cuando menos lo esperamos estamos envueltos en una espiral de excusas.

Vamos a pensar un poco y veamos que tan creativos somos inventando excusas:

¿ Cual ha sido la excusa más original que has inventado en estos últimos días? O mejor aún veamos ¿cuántas veces has pospuesto alguna actividad por inventar alguna excusa súper creativa? Tomate tu tiempo para pensar

Interesante cierto, darte cuenta de la creatividad e ingenio que pones en práctica cuando ideas alguna excusa; los seres humanos tenemos la habilidad para esto, ya que al inventar excusas estamos justificando nuestras acciones o la falta de ellas con el objetivo de sentirnos mejor.

Veamos una historia muy personal de las excusas, y cuando digo muy personal es porque es mía,  estos días tenía que hacer una diligencia para sacar unos papeles y siempre tenía o surgía algo que me impedía hacerlo, es decir, inventaba  algo para no hacerlo

Mis excusas van desde no tuve tiempo, pasando por: se me presentó un imprevisto, hasta todavía falta para entregarlos, como verás no son muy originales, ya no soy muy creativa al inventarlas, pues ya se reconocer que estoy ideando excusas

Ser conscientes de reconocer cuando estamos inventado una excusa es ideal para desecharlas a tiempo y que estas no interfieran con nuestros objetivos.

Las historias de las excusas

Cuando no somos conscientes de que estamos escribiendo una historia y que el protagonista de esta debemos ser nosotros y no las excusas, es difícil entonces asumir el control y la responsabilidad que tenemos nosotros sobre nuestra vida.

Al vivir sin darnos cuenta de estas vamos cayendo en una espiral de excusas que va creciendo y creciendo, debilitando nuestro espíritu, nuestra fuerza de voluntad y nuestras metas.

Nuestro cerebro crea una red de justificaciones, para hacer un escape rápido de esa situación que no nos gustan, nos incomoda y nos saca de nuestra zona de comodidad.

Una excusa muy común es: Lo hago mañana, Ahora mi pregunta es ¿realmente crees que mañana habrá algún cambio? ¿Qué tiene el día de mañana diferente al de hoy para que lo dejes pasar?

Siempre vas a encontrar una excusa para posponer, una mejor que otra, pero a la final siempre termina siendo una excusa, las excusas son inventadas por nuestro cerebro para mantenernos en nuestra zona de comodidad.

Son estas las que se encargan de vigilar como centinelas los límites que nos hemos creado, los muros que hemos construido para sentirnos seguros, cómodos y a gusto, sin embargo si pensamos constantemente es las mil y una formas de excusas creadas para justificarnos no llegaremos muy lejos en nuestro camino por la vida.

Excusas vs el cambio

La gran mayoría de personas en mayor o en menor medida, inventan excusas; es algo normal para nuestro cerebro hacerlo, los expertos en este tema aseguran que el encontrar justificaciones nos trae un “beneficio secundario”.

Veamos un ejemplo: sabes que tienes algo pendiente por hacer y decides no hacerlo, en este preciso momento comienzas a sentir, angustia, estrés, incomodidad y una gran tensión, y es aquí justo en este instante donde hacen acto de presencia las excusas, con el fin de aliviar esa sensación y hacernos sentir mejor

Parece beneficioso ¿cierto?, que lleguen los aliados para ayudarnos en esa batalla que nos desgasta; por otra parte a la larga no trae ningún beneficio cuando de desarrollarnos, crecer y lograr nuestras metas se trata

Se tiende a pensar que muchos de los acontecimientos que pasan a nuestro alrededor no los podemos controlar, y que es muy poco lo que podemos hacer para aportar algo o  para cambiar, es por este motivo que tendemos a no asumir nuestra responsabilidad.

Las excusas son un autoengaño, nos ayudan como mecanismo de supervivencia, y sirven para mantener nuestra imagen, y la percepción que tienen los demás sobre nosotros, es decir la forma como nos proyectamos en el exterior.

Lo interesante de todo este asunto es que las excusas pueden crearse para decírnoslo a  nosotros mismo, o para decirle a los demás; cuando nos sentimos amenazados, la opción más fácil que tenemos para defendernos es empezar una serie de justificaciones y excusas para mantenernos en nuestra zona de confort.

Es mucho más sencillo justificarnos, que aceptar nuestros propios errores, limitaciones y falta de capacidad;  se nos hace muy difícil asumir nuestra responsabilidad y nuestras equivocaciones.

Ahora bien, cuando estamos frente a un cambio en nuestras vidas, tenemos frente una situación a la que no estamos acostumbrados, o vamos a tomar algún riesgo, llegan los vigilantes a ver qué es eso que atenta contra nuestra seguridad

Por eso las excusas son los enemigos más directos que tenemos cuando llega algún cambio a nuestra puerta, y en la vida nos vamos a enfrentar constantemente a cambios, unos más radicales que otros

Muchos de estos cambios nos traen grandes momentos, situaciones llenas de satisfacción o viene  a enseñarnos  lo que debemos aprender, lo que sí es cierto es que ellos  vienen a hacernos más grandes.

Así pues  lo importante es aprender a tomar conciencia de cuando llegan las excusas a nuestra mente,  recuerda que ante cualquier cambio, situación nueva o desafío, estas van a aparecer, queda de tu parte hacer que pierdan fuerza y se esfumen.

Enfrentar la incomodidad  que sugiere un cambio es bastante difícil para nuestro cerebro, por eso inventamos las excusas para evitarnos transitar por esos caminos, y posponemos constantemente creando excusas bastantes creíbles, convenciendonos de que es lo mejor para  nosotros.

Nuestro  cerebro y las excusas

Veamos ahora cómo funciona nuestro cerebro, los seres humanos, somos seres que siempre le buscamos las 4 patas al gato, es decir, siempre tenemos la tendencia creer que pensamos de forma lógica y racional.

Cuando estamos haciendo algo y por algún motivo, no podemos terminar, esto sin querer nos genera algo de culpa y decepción, este sentimiento queda guardado en nuestro cerebro, y se almacena en nuestra caja fuerte de recuerdos.

¿ Qué ocurre cuando decidimos empezar una nueva actividad? Pues, como ya quedó grabado y almacenado en nuestro cerebro, aquel sentimiento regresa y hace acto de presencia, con su papel más protagónico representando a  la excusa.

La excusa va a desempeñar tan bien su papel que impide la toma de decisiones y la práctica de la acción, por lo que tu cerebro prefiere no iniciar esa nueva actividad ya que le hace revivir la culpa y decepción, decidiendo no hacer nada, para con esto, ahorrarse el incómodo sentimiento que esto nos  pueda generar.

Muchas veces pasa que se abre una brecha entre la toma de una decisión y el porqué de la misma, y, para cerrarla  nuestro cerebro construye rápidamente una excusa para dejarnos airosos,  hacernos sentir mejor, y brindarnos cierto grado de estabilidad mental ayudándonos a completar ese por qué.

Qué hay detrás de las excusas: 3 motivos que nos hacen inventar excusas

El miedo, este es un factor clave que detona rápidamente la creación de excusas, pues esta emoción surge cuando nos sentimos amenazados y nos sentimos amenazados cuando estamos en el límite, listos para salir de la zona de comodidad, llega el miedo, sentimos miedo a fracasar, a que nos critiquen, a ser juzgados, entre muchos otros.

Recompensa rápida y placentera, siempre quieres resultados rápidos, que no sugieren ningún tipo de dolor y que nos hagan sentir placer rápidamente, por ejemplo: estar metido en internet revisando las redes sociales es considerado mejor para ti que dedicarte a escribir el trabajo que tienes pendiente para la universidad o el trabajo.

Posponer y posponer es más sencillo que hacer, siempre es más fácil decidir hacer las cosas luego que hacerlo de forma inmediata, pensamos que posponiendo no llegara ninguna consecuencia negativa, sin embargo, ya sabemos que tarde o temprano llega la consecuencia.

Otra característica de posponer es que creemos que somos súper eficientes, y debido a esto no dedicamos, ni hacemos el esfuerzo necesario para hacer lo que debemos hacer, se tiene la falsa certeza de que es posible hacer todo a último momento, y cuando llega el momento límite, llega la angustia, la preocupación y nos agobiamos por lo que se decide no hacer nada.

Consecuencias de ponerte excusas constantemente

La principal consecuencia es que terminas por creerte tus propias excusas, te auto engañas de tal forma que te empiezas a auto sabotearte, destruyendo toda la capacidad de emprender tu propio camino, lograr tus metas y sueños y como consecuencia te vas a encontrar frustrado, sufriendo y con total impotencia.

Así mismo,  le das el poder  de la responsabilidad de tu vida a las excusas, una de las cosas que cuesta muchísimo como seres humanos  es asumir que somos nosotros que con nuestras decisiones o falta de ellas los que construimos nuestro camino

A las personas que les gusta ponerse constantemente excusas no les gusta asumir el resultado de sus propias elecciones y decisiones con total responsabilidad, mientras que aquellas que no se colocan excusas asumen con bastante entereza todo lo que sus decisiones traen consigo.

Cuáles son las excusas más comunes

  • Yo no fui, esta nos permite buscar siempre un culpable fuera; trasladar la responsabilidad a otros o algún objeto,  es más fácil y te deja con una mejor imagen ante el resto que asumir la responsabilidad que puedas haber tenido.
  • No puede hacer mas nada, no tuve otra opción, es aquí donde encontramos la justificación de la manada, pues la excusa es que lo hicimos porque los demás lo hicieron, entonces si todos lo hacen yo debo hacerlo también

Con esta excusa hay que tener mucho cuidado pues te hace perder tu propia esencia, y pierdes con esto tu foco.

  • Después lo hago, la procrastinación llega para aliviarnos en un momento específico, nos da la sensación de que tenemos el control, aunque luego nos cause estrés, siempre que posponemos algo y no nos ocupamos de esto, le damos más fuerza.
  • Esta es la excepción, porque es un momento especial, cuando nos encontramos en una situación bastante particular, tendemos a justificar y crear excusas basadas en:

 Porque estamos bajo unas circunstancias especiales, es necesario hacer valer una excepción.

Estas no son las únicas, como dije para inventar excusas se pone en práctica la creatividad y lo interesante de esto es que lo hacemos de forma inconsciente.

Entonces veamos cómo aprender a reconocerlo

Recomendaciones para detener las excusas

Debes reconocer tu responsabilidad, y empezar a solucionar tus problemas en vez de justificar

  •   Solo un 2% de las excusas son reales, así que empieza por detectar y tomar conciencia de estas excusas
  • Revisa si tus pensamientos son reales o si por el contrario son excusas
  •  Cuando evalúas sinceramente tus pensamientos revisa el origen de estos, es decir que puede haber detrás de esas excusas, te sorprenderás de reconocer que puedes tener miedo, o que simplemente no estas no motivado ni comprometido con eso que tú crees querer
  • Una vez que ya detectaste y evaluaste, puedes ignorar la excusas y la justificación para pasar al siguiente paso: la decisión
  •  La decisión por sí sola no ayuda en nada sino viene acompañada de la acción, por este motivo para eliminar las excusas en necesario tomar cartas en el asunto y accionar.
  •  Solo la acción te llevará a crear un hábito, y este es el que te acercará mucho mas a eso que tanto quieres.

¡Cualquier cosa que digas antes de hacer es una excusa!

Para reflexionar

Abandonar ese gran sueño, el conseguir una meta, el lograr lo que queremos es una elección, si eliges ir por ese camino debemos también aceptar el resultado, la acción es el único camino que te llevará a conseguir eso que tanto deseas.

Debes tomar la decisión de eliminar las excusas están son un gran peso en tu mochila, y pesan tanto que no te deja avanzar, inclusive no puedes dar ni el primer paso, así que muévete y desecha las excusas.

Recuerda dar cada paso con compromiso, porque si solo lo haces por motivación, cuando esta se acaba tus ganas también, empieza tu camino comprometido con lo que deseas alcanzar, ten presente que las justificaciones, pretextos y excusas no te llevan lejos…

Mi querido aventurero, ¿estás preparado para dejar de sabotearte y engañarte? , si es así, te felicito 🙂

Las excusas son  un gran enemigo, hay que combatirlas y hacerles frente, que estas no te impidan caminar y vivir tu propia travesía.

Nos vemos el próximo miércoles con un nuevo post

Saludos y un gran abrazo cariñoso

Mariangela Andrade

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